Deja atrás el miedo al dentista con la sedación consciente

Si tienes miedo al dentista, tenemos una buena noticia para ti: con la sedación consciente podrás aliviar la ansiedad e inquietud que sientes.

¿Qué es la sedación consciente?

La sedación consciente se usa para disminuir o eliminar la ansiedad, además de la incomodidad y el dolor que producen los tratamientos odontológicos y que derivan en miedo al dentista.

Para producir la sedación consciente se utilizan uno o varios fármacos, que producen un estado de depresión del sistema nervioso central, con alteración de la conciencia. Esto permite llevar a cabo el tratamiento planificado.

El nivel de depresión del Sistema Nervioso Central durante la sedación consciente es de leve a moderado. Es decir, el paciente permanece consciente, se puede establecer contacto verbal con él y es capaz de comprender y responder a órdenes verbales. Además, el paciente mantiene por sí mismo su vía de aire independiente y sus reflejos faríngeos y laríngeos protectores, de forma que no se distorsionan sus funciones vitales.

Por último, es una técnica que permite el retorno rápido del paciente a un estado psicológico normal, lo que permite darle el alta rápidamente, en compañía de un adulto responsable, al terminar el tratamiento.

El objetivo de la sedación consciente en Odontología es lograr niveles leves o moderados de sedación, para promover el bienestar del paciente y facilitar la provisión de un tratamiento de calidad al minimizar los comportamientos disruptivos.

Sedación consciente odontológica | ODOS Dental

Tipos de sedación

Existen dos métodos de sedación consciente:

  • Sedación farmacológica:
    Las Benzodiazepinas son un grupo de fármacos hipnóticos, sedantes, relajantes musculares y anticonvulsivantes. En las dosis utilizadas en Odontología producen efectos hipnóticos sedantes con leves efectos relajantes musculares y anticonvulsivantes. Las benzodiazepinas más utilizadas para esta finalidad son el Diazepam y el Midazolam.
  • Sedación consciente intravenosa:
    A través de una sonda intravenosa, el anestesista administra al paciente fármacos sedantes, que son asimilados rápidamente por el organismo, produciendo un estado de gran relajación. Esta presente durante todo el tratamiento para asegurar la sedación y controlar el efecto. La dosis varía en función del paciente y del tratamiento que va a recibir. La recuperación es rápida y se realiza en la misma clínica dental. 
Sedación farmacológica | ODOS Dental
Sedación intravenosa odontológica | ODOS Dental

Una vez actúe el sedante, el odontólogo comenzará el tratamiento dental. La sedación se mantendrá el tiempo necesario para completarlo, pudiendo extenderse por varias horas. En las intervenciones dentales simples (empastes, endodoncias, reemplazo de coronas…) no se suele usar la sedación consciente, por lo que se debe solicitar con antelación si la crees necesaria debido a tu ansiedad y temor. 

¿Qué siente la persona sedada de forma consciente?

La sedación se manifiesta de forma diferente según las personas, aunque lo más frecuente y habitual es sentir somnolencia y un estado de relajación profunda. Una vez que el sedante produce su efecto, las emociones negativas, el estrés o la ansiedad también desaparecen gradualmente.

¿Hay algún efecto secundario?

Con muy poca frecuencia algunos efectos secundarios comunes de la sedación consciente pueden durar algunas horas después del procedimiento, como la somnolencia, sensación de pesadez o lentitud, pérdida de la memoria de lo que sucedió durante el procedimiento, reflejos lentos, presión arterial baja o ligero dolor de cabeza.

Deja atrás el miedo al dentista con la sedación consciente | ODOS Dental
¿Cómo es la recuperación?

Los efectos de esta técnica de sedación suelen pasar con relativa rapidez, y el paciente se recupera muy pronto. Raramente, algunos efectos secundarios pueden permanecer durante todo un día, como la somnolencia, el dolor de cabeza asociado a movilidad ralentizada y las náuseas.

En resumen:

La sedación consciente, en general, no es demasiado cara. Además, presenta pocos efectos secundarios comparándola con la anestesia general. Su objetivo es animar a los pacientes a acudir al dentista, sobre todo en casos de cirugías muy grandes o pacientes con mucho miedo o ansiedad. Ello producirá una mejora de la salud bucodental y del bienestar general.

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