Bruxismo

BRUXISMO: apretar y rechinar lo dientes

Apretar los dientes o chirriar durante el día y sobre todo durante la noche, es un hábito inconsciente pero muy perjudicial tanto para los dientes como para los músculos y las articulaciones de la mandíbula.

El término técnico que describe este hábito se denomina bruxismo.  Este hábito parafuncional esta muy relacionado con el estrés psicológico y genera una importante sintomatología: dolor muscular y articular, dolores de cabeza, dolor dental, etc

Cuando estamos relajados, los músculos que abren y que cierran la mandíbula están en equilibrio, de manera que los dientes se encuentran separados. Cuando apretamos o chirriamos los dientes constantemente, los dientes reciben fuerzas excesivas que los desgastan enormemente e incluso pueden llegar a fracturarlos.

Si se mantiene en el tiempo puede generar problemas más graves o evolucionar hacia el síndrome de dolor-disfunción de la articulación temporomandibular.

SÍNDROME DE DOLOR-DISFUNCIÓN  DE LA ATM

El síndrome de dolor-disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) es un problema muy frecuente, pues puede en mayor o menos medida afectar a una de cada diez personas en algún momento de su vida. Es un trastorno muy complejo que tiene múltiples causas y formas de manifestarse, pero básicamente se presenta como un dolor en la zona de la articulación, es decir el punto donde como una bisagra, la mandíbula realiza su movimiento de apertura y cierre y que se localiza justo delante del conducto auditivo (por ello muchas veces parece un dolor de oído). Se produce por una inflamación crónica de la articulación debida a una sobrecarga de ésta y se manifiesta típicamente como un dolor que aumenta con la masticación y que limita la apertura de la boca. Muchas veces se acompaña de ruidos “chasquidos” articulares durante la apertura o cierre bucal, que se deben a que el menisco articular se encuentra desplazado se su posición normal y tropieza durante estos movimientos. El dolor también puede deberse a un aumento sostenido de la tensión en los músculos que mueven la mandíbula que se manifiesta generalmente como dolor en las sienes, detrás de los pómulos o en el ángulo mandibular.

CAUSAS

Las causas que con mayor frecuencia favorecen la aparición de esta enfermedad son: un excesivo apretamiento o rechinamiento de los dientes (especialmente, de forma inconsciente durante el sueño, el llamado Bruxismo del sueño), la ausencia de piezas dentarias o el desgaste o desajuste de prótesis dentales, el apiñamiento y malposiciones dentarias así como deformidades mandibulares que producen un mal engranaje de los dientes, traumatismos mandibulares, etc.

EVOLUCION

La evolución es variable. Muchos pacientes acuden por presentar dolor intenso tras realizar un esfuerzo con la mandíbula (masticar alimento duro, bostezo, estar mucho tiempo con la boca abierta en el dentista, etc) o de aparición espontánea y que persiste durante días para ir disminuyendo y desaparecer en un plazo de dos a seis semanas aproximadamente. Pero en una mayoría de casos el dolor se presenta de forma progresiva, con una duración mayor en el tiempo y con periodos de mejoría y recaída a lo largo de los meses. Solo en una minoría de casos la evolución es claramente progresiva hacia un empeoramiento del dolor y movimiento mandibular.

TRATAMIENTO

El tratamiento se realiza en función de la posibles causas, sobre todo si éstas se pueden corregir y según el grado de alteración se pueden utilizar: medicamentos (como antiinflamatorios, relajantes musculares, analgésicos) férulas de descarga o miorrelajates,  fisioterapia, infiltraciones musculares técnicas quirúrgicas como el lavado articular, artroscopia, llegando a la cirugía abierta de la articulación en los casos más graves.

Férula de Descarga
Férula de Descarga

CONSEJOS

A pesar de los avances en el tratamiento de esta enfermedad, es muy importante seguir desde el principio una serie de consejos, algunos de los cuales son obvios pero no por ello deben pasarse por alto.

– Evitar alimentos duros y que necesites un largo periodo de masticación, especialmente aquellos que requieren abrir mucho la boca o hacer esfuerzos de masticación.

– Evitar un uso indebido y excesivo de la mandíbula como comer chicle, pipas, etc.

– Corregir los hábitos posturales incorrectos.

– Evitar el rechinamiento o apretamiento.

– Evitar en lo posible el stress o buscar algún tipo de ayuda para disminuirlo (relajación, terapia psicológica, farmacológica, etc)

– Realizar con frecuencia masajes sobre la articulación o las zonas doloridas mediante presión directa con los dedos o haciendo círculos. Es muy aconsejable buscar el consejo y tratamiento de un fisioterapeuta con conocimiento en manipulación de la ATM.

– Aplicar calor sobre las zonas doloridas con un paño caliente o una manta eléctrica durante unos quince minutos una o dos veces al día, especialmente en épocas de frío.

– Consultar con el dentista para mejorar en posible el engranaje de los dientes : sustituyendo mediante prótesis los dientes perdidos y arreglando los deteriorados. Para así conseguir que la masticación se haga de manera correcta y que los movimientos mandibulares se realice siguiendo las “guías dentales” correctas para no generar daños y dolores en la articulación.

– Aquellos pacientes que notan claramente que aprietan su mandíbula durante el sueño o bien que rechinan es recomendable que acudan al dentista para que les confeccione una férula de descarga.  La férula de descarga es una especie de funda de protección de los dientes hecha a medida y ajustada meticulosamente que se coloca en una de las arcadas dentarias, durante la noche para evitar el contacto directo entre los dientes durante el rechinamiento, o disminuir la presión del apretamiento inconsciente. De la misma manera la férula crea unas “guías” para que durante el rechinamiento, lo movimientos mandibulares se realicen fisiológicamente y no se genere patología muscular ni articular.

– Durante los períodos en que el dolor se hace más intenso es conveniente tomar los alimentos más blandos posibles (purés), limitar al máximo los movimientos mandibulares y acudir a su médico para que le prescriba el tratamiento oportuno (consistente generalmente en una combinación de analgèsicos, antiinflamatorios y relajantes muscular)